viernes, 3 de mayo de 2019

Arcadio Albarrán. Camada de 2019


Amanecía en Pedro Martín, una espectacular finca en pleno corazón del campo extremeño propiedad de D. Arcadio Albarrán. Ese campo verde repleto de encinas chocando contra los primeros rayos de luz es una estampa única. Y además, única es la vista que se divisa desde el cortijo. Éste está ubicado en un punto más alto que el resto de la finca, desde donde se pueden observar los toros sentado en la misma entrada. 




 Nos recibieron los toros mientras estaban siendo cambiados de cercado. Los reburdeos eran abundantes y desafiantes, como si de buena mañana tuvieran ganas de gresca. Enseguida nos dimos cuenta que la camada de Arcadio para 2019 está formada por un gran número de toros extraordinarios. Toros bajitos, de manos cortas, la mayoría ya rematados y de hechuras muy reunidas. Las caras más bien discretas pero en el sitio. Sin ninguna funda. Ni una. Y en su gran mayoría de pelaje negro. Algún colorado también, pero predomina en su práctica totalidad el negro. 











Ninguno de ellos es para Pamplona, Madrid o Bilbao pero ello no implica que la camada no tenga trapío. La tiene porque, en general, el toro de esta casa te transmite seriedad.
Desconozco los destinos para este 2019. El año pasado funcionaron muy bien. Los animales se movieron y empujaron  y concretamente, en la calle, dejaron muy satisfecho al aficionado. Deseamos suerte a Arcadio para la ya iniciada temporada 2019. 











martes, 23 de abril de 2019

Seriedad "Marca" de la casa.

Una camada de escándalo. Así me atrevo a definir la camada que José Luís Marca tiene preparada en Valdecuello para el 2019.

Y escandalosa es en cuanto a hechuras y trapío. Porque los hay tremendos de serio, tanto que servirían para las primeras plazas de España. Y porque los hay con unas hechuras envidiables, que también servirían para las mismas.

Sin embargo estos toros fuertes y con trapío no los veremos en una plaza. Los veremos en las calles y con total seguridad, de la CV. No lo escribo con nostalgia. O quizá un poco sí, porque a todo buen aficionado nos gustaría verlos en una plaza. Pero benditas calles! Benditas calles que nos permiten disfrutar de esto. De lo contrario, imaginemos el destino que tendrían. Y el destino que tendríamos. 

Algunos toros de la camada de este 2019 podemos verlos aquí. Destacar la cantidad de pelo jabonero, casi la mitad de la camada. Uno de ellos, un número 17 con unas hechuras perfectas, lo veremos en Meliana (Valencia) allá por agosto. Un verdadero tacazo. Un servidor y sus compañeros cerraron el trato de este toro con su ganadero tras verlo. Como joya, quedarme con un castaño número 25, reseñado para una plaza de toros todavía sin destino. Fijaros las hechuras, la conformación de pitones, la expresión. El trapío, en general, sin ninguna exageración. Un pedazo de toro.

Un placer visitar esta ganadería y cerrar trato con su ganadero. Gracias a Manuel, su joven conocedor, por el trato recibido.























sábado, 13 de abril de 2019

Gerardo Ortega. La camada torera.



Durante los últimos años, la ganadería de Gerardo Ortega ha estado en boca de un gran número de aficionados, sobre todo de los aficionados a los festejos populares y para ser más concretos, los aficionados de la Comunidad Valenciana. El motivo no es otro que las dos o tres temporadas seguidas que ha lidiado en las calles del Levante. Ejemplares extraordinarios, que dieron un juego brutal, repitiendo y reponiendo sin parar. Más de una hora seguida embistiendo, derrotando y moviéndose. Todos recordaremos aquellos ejemplares lidiados en Puzol, El Puig o en Museros, donde aquél Desgreñado pasó a formar parte de la historia del pueblo.


Pero no es sólo es emotivo por el que la ganadería de Gerardo ha estado en boca de todos. También por su trapío. Los toros que ha presentado en la CV han sido serios a rabiar. Con cara y cuerpo para una plaza de primera fuerte. 

Este año, la camada que pasta en Los Llanos quizá sea diferente a la que nos ha tenido acostumbrados, pero no por ello peor. En absoluto. Sin haber un toro exagerado, todo lo que espera a ser lidiado es bonito a rabiar. Como dice el título de esta entrada, muy torera. Con las caras en su sitio pero sin asustar. Con unas hechuras más armónicas imposibles. Con volúmenes justitos, no hay ni uno grandón, pero en conjunto de gran belleza. Un número 23, rabón, es un tío y un número 24, muy parladeño, es un taco de aúpa. 

Para muestra, un botón. Un gran número de estos toros se lidiarán de nuevo en festejos populares. Como dice el propio Gerardo “yo tengo que comer y que pagar facturas. No puedo esperar a cobrar una corrida un año y eso en el mejor de los casos”. 

Desde este rincón, desear suerte a Gerardo como ganadero –le van a embestir, seguro- y como persona.